Colegio Agustiniano de San Nicolás

Colegio Agustiniano de San Nicolás
Escudo Institucional

sábado, 20 de agosto de 2011

EL SER: CENTRO DE LA REFLEXIÓN METAFÍSICA



Estimados FILONTÓLOGOS de Undécimo Grado.

La Ontología es la ciencia que estudia el ente como tal y las características que distinguen a ese ente.

La Ontología es la ciencia más útil porque nos proporciona el sentido íntimo de los conceptos indispensables para estudiar las demás ciencias, como son los conceptos de sustancia, de accidente, de esencia y existencia, de causa y efecto. La Ontología se relaciona especialmente con la Epistemología. En efecto la Ontología estudia la esencia del ser y la Epistemología estudia la manera como el ser se emplea en las ciencias especulativas y en las ciencias prácticas.

Ahora bien, amigos amantes de la Ontología, fijémonos muy especialmente en el término Ente. Éste es el participio activo del verbo SER y significa todo aquello de que nos podemos formar una idea concreta: un cuerpo, un ser viviente, un animal, un hombre, un espíritu. Más brevemente: ente es todo aquello que existió existe o existirá.

Ente es al verbo ser, como estudiante al verbo "estudiar". Estudiante: el que estudia; Ente: aquello que es (que existe).

Podemos considerar al ente en acto y en potencia. Es en acto cuando ha llegado a su estado de perfección, y es en potencia cuando está en vía de llegar. Un médico es médico en acto cuando culminó su carrera con el grado, y es en potencia cuando está en camino de serlo en acto. El estudiante de medicina es médico en potencia.


El Ente tiene tres propiedades o llamados trascendentales: La Unicidad, la Verdad y la Bondad.

Es uno porque no es susceptible de divisibilidad; es verdadero cuando corresponde a la idea que tenemos de él: el oro es verdadero oro si corresponde a la idea que generalmente se tiene de oro, y es bueno en sí en cuanto es lo que Dios ha querido que sea y en cuanto satisface una necesidad o llena un deseo, es decir en cuanto conviene.

Hay que anotar que, a pesar de que es siempre bueno en sí y verdadero, el ente puede ser bueno o malo según las circuntancias, o en términos de Heidegger en su Libro el Ser y el Tiempo, según la intencionalidad del Dasein "el ser ahí". Por ejemplo, según la relación que guarda con otros seres, es el caso del veneno, supongamoslo como ente bueno en sí y verdadero veneno, pero como sustancia para ingerir puede ser bueno como contraveneno para los envenenados y malo para los sanos.

Tenemos el caso del diablo. Como ente en sí es decir ontológicamente, sustancia puesta por Dios para que sea lo que debe ser, es bueno: es un verdadero demonio. Pero como sustancia que guarda relación con otros seres es bueno para los condenados, puesto que para ellos nada hay más conveniente que un buen demonio; y malo para aquellos a quienes Satanás no conviene, que somos todos los que no estamos bajo su jurisdicción.

(Cf. ROSA, Andrés. Fundamentos de Filosofía. Medellín: Bedout, 1970, T. I, 5° ed., pp. 229-263).